lunes, 31 de agosto de 2009

BATALLÓN "LIBERTAD"



Un agosto tibio…esperando la primavera en lluvias, , envolvía el rancherio de los suburbios de la capital catamarcana.
La siesta pintaba larga, anunciada en silencios largos y cuerpos en descansos.
Las puertas abiertas del rancho, invitaban a alguna brisa refrescadora, a que aliviara el calor de los dueños de tanta malaria.
Un locro recalentado, había sido su comida, pero acostumbrados a no tener, se refugiaban en el gran amor que se tenían.
Desnudos de la vida, siestiaban Delicia y Carlos. Sus manos como tenazas, no se soltaban ni un segundo. Enamorados hasta los huesos estaban.
Pocas lunas hacia, se habían jurado amor eterno. Tan jóvenes eran que parecían pimpollos por florecer.
Un nubarrón oscuro y frío se venía derechito para el rancho de los Martínez. Se poso en el techo de paja y no se iba.
Como quien no ve, la siesta continuaba.
Una polvareda de galopes cruzo el arroyo de los sauces. Cuatro soldados eran, uno era el que mandaba. Con el cabo del rebenque, golpes en la ventana, daban por terminado el descanso.
-_Martínez!!! A vos te andamos buscando-Deja de vaguear, y presentáte, el Gobernador te anda buscando.
Con los pelos revueltos, con una mano se agarraba los pantalones y con la otra trataba de despertar su cara, salio del rancho, sin saber que pasaba.
Que te han dicho? Le pregunto Delicia, cuando un nuevo soldado de la patria volvía a entrar.
Abrazos los dos, tirados en el piso del alero, lloraban a mares..
La tormenta sobre el techo de paja, había descargado.
No podían hablar, sus ojos eran ríos de lágrimas, sus cuerpos, temblaban de miedo…la guerra del Paraguay los separaba.
Tres meses duraba la preparación del batallón “libertad”, el 6 de noviembre, se iban a pelear.
Delicia, no comía ni dormía, estaba sin consuelo.
Solo le rezaba a la virgen Morenita, no quería perder a su Carlos.
Tempranito a la mañana, allá por octubre, se lavo su cara morena, busco sus mejores alpargatas, se puso su vestido gastado pero con olor a jabón de pan, peino su melena negra para atrás, y enfilo para el cuartel.
Dos horas de mucho caminar.
Yo al Carlos, no lo voy a dejar. Yo también voy a la guerra del Paraguay.
Al mediodía, su rostro estaba iluminado, entraba a su rancho cantando una zamba; el comandante la había autorizado a viajar. Su corazón era un tambor de como sonaba.
Al Carlos, Delicia lo iba a cuidar.
Gregorio de la Serna.
(Este es un pequeño homenaje a Doña Delicia Aguilar de Martínez, quien acompaño a su marido Carlos Martínez a la guerra del Paraguay. Soldados Catamarcanos.
Volvieron los dos con vida. Del batallón “libertad” solo regreso la mitad de sus soldados. Eran 350 Catamarcanos
Doña Delicia, vivió hasta los cien años, todos los sábados, envuelta en la bandera de su patria, se llegaba hasta la catedral de la capital, a rezarle a la virgen del valle, la Morenita.)
Datos históricos Sr. Adolfo Lobo Molas. Catamarcano.


9 comentarios:

  1. Qué conmovedora historia, Goyo!...cuántos seres de carne, hueso y alma habrán hecho cierta esto que llamamos patria.


    un abrazo.

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  2. buenas amigo,aqui ando leyendo sus cosas...
    le mando un abrazo
    martin schirripa

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  3. dios que historia más bonita y con buen final, eso si que es amor de verdad.
    Abrazos.

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  4. (yo conozco a Rodolfo, desconocía que había un Adolfo Lobo Molas)
    De cualquier forma es increíble lo que sabes este buen catamarqueño (disculpe, don Goyo, si no le molesta, seguiré diciéndolo como lo aprendí de chiquito) pero mas increíble aun como lo transmite usted

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  5. Que hermosa historia de amor... aún cuando haya guerra de por medio. No me gustan las guerras que separan nuestros pueblos hermanos...

    Don Gregorio de la Serna, saludeme a Goyo por favor :)

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  6. OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

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  7. Toda guerra nos desajusta el corazón, pero quienes se rebelan a su manera de ésta para cumplir la promesa "hasta que la muerte los separe", son realmente gente de admirar.

    Una historia conmovedora la tuya.
    Muchos saludos desde Berlín.

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  8. El amor sobrepasa todos los obstáculos. Preciosa y bien contada historia.

    Un beso

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