
Tengo dos copas para ti
y una canción en mi memoria.
Mis manos recorren espacios vacíos
buscando tus caderas en llamas.
Monte truncado se llama mi lágrima,
que un día murió abrasada a tu mejilla.
Un vino sabio se derrama por tu cuerpo,
cuando tus pechos eran míos.
Esas cuatro paredes erizadas
que se sonrojaban por nuestros juegos.
No había tiempo…el reloj se detenía,
incansables cuerpos de fuego
navegaban las sabanas color de mar.
Quien eras tú?
que un día sentí tus gemidos,
y hoy ya no te encuentro,
besando mi cuerpo.
Calcinaste los amaneceres sin vacilar,
y el espejo no puede borrar tu cuerpo,
que engarzado en el mío,
se empañaba con tu aliento y tallaba tu mirada.
Quien eras tu?
que tiene el fuego prendido de mis noches
cuando tu mirada en mi,
se ha desvanecido.
……………………………….goyo schang
Algo tan hermoso no se puede perder jamás, mi querido Goyo, al leerte me salpicas con tus bonitos sentimientos,hay dulzura en tus palabras y la experiencia del tiempo.
ResponderEliminarBesitos querido amigo.
Sus palabras son como aceite denso,un maravilloso sortilegio.
ResponderEliminarEspero que llegué la respuesta siempre merecemos saber quién es el que amamos.
M.
Pura chispa apasionada! jejjee...
ResponderEliminarpor cierto: ¿me parece a mí o la de la foto es un maniquí? Si no lo es se le parece mucho!
Un abrazo!
Bonito escrito poético, felicidades, llegas al sentimiento
ResponderEliminarNo vaya a ser solamente un espejismo el que percigues. Me gustó tu poema.
ResponderEliminarRecibe un cordial saludo desde Berlín.
Hermosas palabras...
ResponderEliminarSe quedan suspendidas sobre el corazón.
un abrazo.
Recuerdos enredados en danza de hombría, sobre la marea desnuda... alquimia cuando se ama, páramo de vida.
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