
Eh...eh...tú...si tú, deja de tocar ese violín de una vez. ¿ No te das cuenta que me tiene harto?
Y a ti, ¿ que te pasa? ¿cuando vas ha dejar de llorar? Hace horas que estas lagrimeando mujer.
¿ Que no te entiendo ? Y tu que crees que a mi me pasa carajo.
Me dices que nuestro amor se ha terminado, si tenemos todo lo que queremos, todo, casa e hijos sanos, dinero suficiente para lo que nosotros querramos hacer. ¿ Que mas puedo hacer por ti? pero deja de llorar Ángeles, por favor.
¿ Que te escuche con atención ? Bueno, da le de una vez, pero rápido que estoy apurado. Te escucho.
Juan, mi amor, necesito de tu tiempo, soy tu mujer, no solo tu esposa;La que fui cuando eramos novios.
Soy Ángeles, la que deseabas ver a cada momento y robarle besos. Soy la que miraba la luna contigo y charlábamos con las estrellas.Aquella que tomabas de la mano y le regalabas una sonrisa.Si, soy aquella que le pedías amor eterno y florábamos juntos de felicidad.
Soy Ángeles, que soñaba dormir contigo para amanecer juntos. Soy la misma que con una mirada tuya, moría de seguridad.Tardes entera juntos al cedro, armando nuestro nuevo mundo y nos decíamos una y mil veces que eramos distintos a los demás.No necesitabamos dos corazones, con uno alcanzaba.No existía otro universo, mas que el nuestro.Construimos castillos de amor y paz, eran nuestros y para nadie mas.
Quiero volver hacer tu mujer Juan, se que no me has dejado de amar, pero dímelo por favor, lo necesito escuchar.
Eh...eh..Tú, si tú, toca el violín de una vez, no te das cuenta que el silencio me ahoga.
...sin palabras, es mas aunque quiera no puedo.
ResponderEliminarCuesta encontrar las palabras cuando el corazón tiene miedo de ver...o pudor...simplemente eso...hay que dejarse soltar por dentro...después, lo verdero saldrá a la luz cuando esté maduro.
ResponderEliminarHermoso texto.
GRACIAS A LAS DOS....
ResponderEliminarBUEN FINDE
aquí estoy, Goyo, visitando tu blogs, me gusta, se respira Catamarca en tus escritos. este último texto me gustó especialmente.
ResponderEliminarSaludos
Mónica Angelino
Es lo tremendo de dar todo por hecho, incluso los sentimientos. No solo hay que amar y demostrarlo. También hay que decirlo y a cada momento. Es muy bueno, Goyo!
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