sábado, 24 de octubre de 2009

ABANDONADO (continuación)


Abandonado (continuación)

Quiero…un café en silencio, no hables, no preguntes nada,
solo eso quiero…un café en silencio.
Estira su mano, buscando la mía y salimos a la calle. Yo sentía el frío de su guante en mis dedos. Mi corazón palpitaba fuerte, no de alegría, pero sí de asombro.
Nos sentamos uno frente al otro, sus ojos seguían en mis ojos, prendimos un cigarrillo, y por la bocanada de humo mía, se estaría dando cuenta de mis nervios.
Tenía prohibido hablar, y lo iba a cumplir.
Su rostro era perfecto, muy blanca su piel, sus labios pintados con rojo carmesí resaltaban en su rostro. No había una sonrisa, ni un gesto cordial, no quise tocarla, pero pensaba en el mármol.
Una hora de café en silencio de sepulcro, bastaron para que se levantara de su silla, tomara su cartera, y con un gesto ceremonioso, se despidiera.
Avenida corrientes abajo fue su destino, hasta que se perdió entra la gente.
Sentí una sensación de paz interior que me invadía, como si estuviese flotando entre las nubes, jamás había sentido semejante placer irradiado por una mujer.
Mi cabeza era un torbellino, no podía trabajar, tal fue mi estado, que pedí el día libre, quería solo pensar todo lo que me había sucedido.
No hubo ningún tipo de dialogo, como me lo pidió, solo sus ojos en mis ojos.
Esa noche, en la soledad de mi cama no pude conciliar el sueño. Quizás por que entre esas sabanas, no hacia mucho tiempo, había encontrado la paz del amor, y ahora, estaba encontrando la paz del silencio, esa paz que me había invadido hoy por la mañana ante la presencia de esa mujer.
Quería que llegase la mañana, quería verla nuevamente.
Estaría en el subte? Quizás no, creo que mi presencia la aburria.
Me levante muy temprano, me vestí con mi mejor traje, me puse guantes, la bufanda perfumada, y el sobretodo azul, estaba como para una ceremonia, cual fuese.
Ya en la calle quería correr al subterráneo, pero no, me controle y fui caminado despacio, como si no me importase el tiempo. Frene hasta el calendario.
Cuando llego al andén, estaba desierto.
Al instante su presencia se hizo luz, no sabia su nombre, no me importaba tampoco, solo quería estar con ella.
Tenía puesto su mismo tapado, sus guantes y su cartera.
Me acerco muy despacio, para no asustarla, y sus ojos miran mis ojos, y solamente me pregunta, queres estar conmigo?
Por supuesto, le respondo, con asombro pero ya con la paz que nuevamente me invadía, le pregunto, dime como te llamas?
Ahí esta llegando el subte, me dice, salta y luego seguimos hablando.
Lo ultimo que escuche ante el ruido del subte fue… soy la muerte. FIN.
………………………….Gregorio de la Serna.

6 comentarios:

  1. Bellísimo escrito, mi querido amigo y ¿sabes? anoche estuviste en mi casa. estaba viendo una peli argentina y de pronto el protagionista se va a tamarcana a cantar tangos...
    buen domingo, y un besazo enorme

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  2. Ufff!!!
    La historia bellamente narrada, pero me ahogue con el café que tomo, con ese final jajaja
    Esperaba uno más dulce....debe ser el otoño, que me tiene así jajaja
    Un besote y lindo domingo, poeta

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  3. Buahh!! muy bello tu escrito, me has tenido intrigada hasta el final. No se me habia ocurrido pensar, que esa bella y misteriosa mujer, podia ser la muerte.
    Al fin y al cábo, más tarde o más temprano, nos encontraremos con ella cára a cára...

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  4. La verdad es que pensé que era un romance de los que hacen historia en el que no hacia falta hablar porque todo se interpretaba en la mirada, me encanto tu forma de relatarlo , he de decirte que engancha desde el primer momento, solo, pero con esperanza y luego vaya dama, aunque ya me lo suponia yo, con guantes cogidos de la mano, un tanto frio.
    Muy bueno, me gusto, aunque el final hace temblar al más pintado.

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  5. Romanos 10. Si confiesas con tu boca que Jesucristo es tu Señor y crees en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salv@.

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